25.10.13

Aprendí

Aprendí a hablar sin dar tantas vueltas, a decir las cosas de frente, sin miedo a las respuestas que pueda escuchar, a veces siendo demasiado directo, sin pensar que puede sentir la otra persona o si me rompo la cabeza contra el fondo de una pileta vacía. Pero siempre es mejor que callar.

Aprendí que los silencios, en el momento oportuno, te ahorran disgustos y peleas. Que a veces no hay otra alternativa que callarse.

Aprendí a no arrepentirme de mis decisiones por malas que hayan sido. Que siempre, pero SIEMPRE, de las cosas malas se rescata algo bueno. Aunque sea el saber que no tengo que hacerlo de nuevo, que nadie va a venir a salvarme y que las preguntas no se contestan solas.

Aprendí que no se puede disfrutar el vivir hasta que se deja atrás las heridas y fracasos del pasado, pero sin olvidar la enseñanza que eso dejó. Porque futuro brillante se basa en dejar el pasado atrás, y vivir el presente a pleno

Aprendí que si dejas pasar el tiempo, este se encarga de que las cosas terminen saliendo como vos querés. Siempre y cuando le pongas la perseverancia y voluntad necesaria para que sea así.

Antes creía que las cosas pasan por algo, por algún motivo, por alguna razón, pero la verdad, me di cuenta que no es así, no hay razones, pasan porque si, y punto. Que no existe la justicia divina, ni el karma, ni el destino.

Entendí que ser feliz es tan fugaz como el flash de una cámara, pero esa felicidad puede te durar por siempre, ya sea en una foto o en un recuerdo. Que los hechos y las personas perduran en el tiempo por mas que uno no quiera. Que a las palabras se las lleva el viento si no tienen acciones que las comprueben.

A caminar bajo la lluvia, me di cuenta que solo es agua, que esta no mata, que como mucho me puedo pescar un resfriado, pero siempre va a salir el sol, me voy a secar y me voy a curar.

Aprendí que no se puede aceptar una derrota de otra forma que no sea con la frente en alto, por más herido tengamos el orgullo.

Aprendí a pedir perdón, lo cual es tan importante como decir gracias. Le hace bien al alma. Aunque no consigamos el perdón, aunque no tenga arreglo.

Aprendí a tomar las cosas con calma, a vivir a pleno, a amar con pasión, a tomar precauciones, pero solo las necesarias.

Aprendí que poniéndose en los zapatos de otro, estos nos hacen doler, probablemente a esa persona también.


Aprendí que hay que sonreír, aún si es una sonrisa triste, porque por más triste que sea, más triste es el no saber sonreír.

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